sábado, 19 de junio de 2010
sábado, 27 de marzo de 2010
1.-Nameless.
Un reloj que vuelve a andar anuncia la muerte de un familiar
O el nacimiento de uno nuevo.
Trazos de un recuerdo sucitados por un reloj que vuelve a andar
El rejol dió las doce.
-How long since the clock strunk twelve o’clock, Gregory?
Preguntó la anciana desde su sillón acariciando al gato en su regazo comodamente.
-Since twelve o’Clock, March, twelfth.
Dijo el anciano que no recordaba bien si en realidad había sido en marzo o en junio. Las fechas se borraban de su memoria como la comida que almorzó, ya no recordaba si fue en los setenta o los cuarenta.
Pero recordaba los sudorosos conciertos de los Smiths en los que conoció a Belle, que por aquel entonces sólo tenía veinte y el treinta, considerablemente más viejo que ella.
Curiosamente ‘sólo se conocieron’ no fue amor a primera vista ni mucho menos, su amor nació después de que se acostumbrasen el uno al otro. En el medio, pasaron parejas y parejas, relaciones con y sin sentido.
-Do you remeber what year it was? - Preguntó otra vez la anciana.
-I can’t ensure if it was the last or this.
-There’s something you can ensure?
-No, and you?
No, la verdad no recordaba mucho. Pero la memoria nunca le fue totalmente necesaria, recordaba asuntos especificos, y repasaba los discos y se acordaba de quienes le gustaban al ver las ilustraciones de portada. Incluso escuchaba música más actual cuando se le daba la gana.
Gregory miró la vitrola y escundriñó entre los discos viejos y los más nuevos. Encontró uno de Massive Attack .
It doesn’t matter when you turned.
Y empezó a cantarle a Belle como si tuviesen quince
I’ven thinking about you babe
By the light of Down
And midnight Blue
I been missing you.
I’ve been thinking about you baby, almost makes me crazy child. Come and live with me.
-I already live with you, Darling – Dijo la ansiana entre risas.
Almost make me crazy
Everything is bad if you are not here.
Y se figuró así mismo frente unas botellas de vodka a los veinte años. En ropa interior tirado en el piso. Esperando la llamada de Belle, preguntando si suicidarse o no. Si poner el disco o si quitar el que ya estaba sonando. Por aquellos días uno de Cash que le gustaba.
El viejo Cash si que sabía como hacer música, pensaba para sus adentros. Y la vejez y la juventud eran una sola. Y sus recuerdos eran videos que pasaban por la televisión. Y Cash ahora ya estaba incluso más viejo que él.
I’ve thinking about you baby.
Igual cuando iba a comprar discos, no olvidaba a Belle, pero igual miraba a las chicas más jovenes las que más despertaban su líbido, ¿que edad tenía Belle ya? No lo suficiente como para complacerlo siempre. Y compraba los mismos discos que ellas compraban. Y cometía el mismo error una y otra vez, y senil como estaba quitaba los discos de la radio cada vez que los volvia a poner.
De música actual sí entendía, no entendía la música de los jovenes. Y cuando iba con Belle eso no sucedía, compraba según sus corazonadas, lo primero que viese, como cuando vio un disco de Sigur Rós puesto por equivocación al lado de uno de Morrisey.
Y escuchaban juntos () del primer (untitled) until the last one.
Y se ponían felices, y hasta hacían el amor de nuevo. Eso ya fue hace tiempo.
-Excuse me.
Y ahora se veía así mismo, pidiendole perdón a Belle de vez en cuando, senilmente, sin saber por qué. Y ella que tampoco se enteraba por que estaba demasiado ocupada acariciando al gato.
-When years turned us into old coots, Belle?
Preguntó Gregory sentado a su lado. En un repentino momento de lucidez total veía su vida, recordó su juventud y aquel concierto de los Smiths con mayor claridad. Y el juvenil rostro de Belle, bello, belle, trés jolie. J’te aime Mon non plus... I dind’t love her at all untill that day, why I still keeping those memories about her. First time we meet isn’t that important as first time we started to care about each other. Us, untill that day it was only I. Even Morrisey knew, he sang for us that ninght and we didn’t know until today.
Rockabilly baby, the moment that all changed.
-Acording to you between March and May. Or it was April?
- Oh, Bellisima Belle, totally lost into a wood of aliens.
-Estabamos en el tartaro.
-And you were Medusa.
-And you Perseus.
-But I didn't kill you.
-What’s the difference?
Ahora los dos nos veiamos como si estuviesemos en un espejo, refleajabamos la vida del otro.
Y mi gato, el pequeño Mew, Mew como un mauyido, tan sólo como eso. No se llamaba Misifus por que a Belle le parecían rídiculos esos nombres. Nombre de gato es el ruido que hace, y punto.
Y el gato ronroneaba como antes ronroneaba Gregory en mi regazo, no como un gato, con poesía. Y yo me quejaba de que no me gustaban los mismos autores que él. Pero la cuestión es que al menos algo me contaba, algo me leí.
Y ahora me cantaba esos grupos modernos .
-Yes, the clock is running again, Belle. It’s because we’ll live longer or we’ll die sooner.
-If the clock runs again it’s just a coincidence. Something it’s wrong with your head, Gregory.
-As yours. Medusae.
-Always yours Perseo.
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Etiquetas: Cuento
domingo, 21 de febrero de 2010
Oscilaciones Somníferas
Todos preocuraban decirme que hacer, en que momento exacto salir de mi casa, en que momento preciso lavarme los dientes, cual sería la programación que vería al encender la televisión y a que hora debía apagarla.
Yo no había decidido nada, sin embargo, ellos sí lo habían hecho por mí. Desde temprana edad viví mi vida con aparente normalidad, todos los sucesos que ocurrían en ella estaban igualmente programados. Desde la duración de mi lactancia hasta la muerte de mis abuelos.
Mas, en cierto punto, no puedo especificar cuando cada noche, cuando me disponía a pernoctar, algo ocurría, visualizaba un mundo al que no pertenecía, mi propia realidad, también visualisaba otro mundo del cual ya no era parte, una ficción irreverente que me asustaba.
En aquel mundo no era yo, no era nadie, y sí era alguien. La bebida alcoholica que en la realidad, o en mi ficción, jamás había tomado yacía en la palma apretada de mi mano, esperando a ser ingerida a sorbos, para luego dar paso a otra botella más de alcohol.
Fue en ese exacto punto, cuando mi realidad empezó a variar. No me reconocía en aquel sueño tan vívido, más bien, aquel que veía en el espejo no era el mismo de aquel espejismo provocado por mi sueño.
Desde entonces no pude dormir del mismo modo, cada día, que transcurría en la normalidad de la rutina, por las noches se tornaba en un accidentado sueño, lleno de profundas reflecciones que me despertaban con brusquedad. Y me dormían subitamente.
Desde que me dejo ella mi vida empezó a joderse, yo mismo me propuse jamás llegar a estar jodido por una mina, ¿entiendes lo que digo?, o sea, al principio pensaba en ella como pienso de todas las mujeres. Tirarme a una mina fácilmente, digo, cuando empecé con ella seguía frecuentando otras chicas, en ocaciones incluso chicos, nunca le hice asco a nada. Atribuyo mi debilidad, muchas veces representada en los libros, a la edad, la madurez, el momento en que empecé a crecer y aquel repugnante párasito se aferró a mí, un mal que jamás había conocido. ¿Amor? Prefiero llamarlo cegación, completa perdida del juicio y del razonamiento provocada por un objeto de gigantesco atractivo. ¿Te recuerda algo, Berenice?
Maldito concierto de los White Stripes. Si no te hubieses visto tan jodidamente caliente ni si quiera me hubiese detenido en tus ojos. La botella de Whisky ahora ya vacía caía de mi mano, ¿otra vez estos sueños súbitos? Aquella realidad me parece hermosa, tan asquerosamente perfecta. Una ficción que... luce tan real.
Y al despertar otra vez aquella desagradable sensación, una que no te puedes quitar en todo el día, como cuando un sabor poco agradable se pega, se inserta en las papilas gustativas de tu lengua y incluso después de varios tragos de agua y veinte lavados de dientes es imposible repeler. Así me encontraba.
Me tomé un tiempo libre del trabajo, todos mis compañeros se veían notoriamente preocupados por mí. Y no podía seguir soportando sus miradas. Necesitaba tiempo para continuar sumiendome en aquellas enfrascantescas reflexiones.
¿Era algo que le faltase a mí vida? Aquella desagradable monotonía parecía cada vez estár rompiendose más. Aquella noche no estaba de ánimos de dormir. Sin embargo seguía sufriendo de aquellos súbitos desmayos.
Me seguía agitando durante algunos segundos con la imágen mental de cuerpo de Jane en mi cabeza, sus caderas moviendose al compás de mis movimiento. A veces arriba, a veces abajo, por el lado que fuese. Gemí para concluír y miré la viscosidad en mi mano de manera vacía. Nada y una mierda.
Tal vez era momento de hacer algo, por primera vez en mi vida hice algo que tal vez no estaba tan premeditado, salí en mitad de la noche de mi departamento. Allí no había nadie que me diese ordenes, pero no por eso no era regido por nadie.
¿Estaba haciendo algo por mí mismo ahora? ¿O lo hacía por él? El bar olía a sudor, en el escenario una banda underground cuyos miembros parecían estár bajo la influencia del éxtasis tocaban fréneticamente lo que parecía un estrepitoso y caótico drum & bass, caminé lentamente observando a todos los que se encontraban en el bar, ninguno parecía mirarme a mí, todos estaban enfrascados en lo que hacían. En la esquina un tipo hablaba con otro al oído, este le pasaba unas pastillas y el otro las ingería con tragos de Vodka para luego dirigirse a la pista de baile y moverse moviendo los brazos como si estuviese sufriendo de un ataque epileptico.
Me acerqué más a la pista de baile sin estár seguro de lo que hacer, miré a mi alrededor. Había una chica que me ponía, llevaba los pantalones ceñidos y el pelo largo y rubio. También había otra castaña que llamaba mi atención, y un tipo alto que hablaba con ella que también me parecía atractivo. Pero, la programación empezó a actuar, súbitamente sentí el deseo de salir corriendo de allí, de correr, continuar el prágmatismo que había ceñido mi vida hasta el momento, pero, otra parte de mí me lo impedía, aquella que recordaba la serie de situaciones que habían desatado el que yo me encontrase allí, en ese momento ya nada cobraba sentido, pero parecía lo correcto, al menos para mí.
Me acerqué a la barra y pedí lo más fuerte que tuviesen, luego me dirigí hacía el tipo que estaba antes en la esquina y le hable con el alcohol corriendo por mis venas. «¿Qué clase de mierda vendes?» Le pregunté al tipo que, a todo esto, lucía bastante lúcido, los negocios no se mezclan con el placer, pensé. «Éxtasis, Crystal Mets, Anfetaminas y un par de Valiums» Los Valiums serían ideales, para no tener que sentirme tan como la puta mierda en la mañana. Pero tenía unas jodidas putas ganas de meterme dentro lo que fuera con tal de que por mis poros la represión saliese, húmeda como el sudor. Deseando que aquella liberación me hiciese nuevo. «Mira, si quieres fumar algo aquí no tengo nada, así que puedes irte a la cresta» Estaba indeciso, pero me incliné por el éxtasis. Despues de la transacción y la ingesta de la droga sentí de inmediato como esta empezaba a funcionar, entré en la pista de baile y me comenzé a mover tan frenéticamente como la música de los críos. Sentía como por cada uno de mis poros el sudor caía, no eran sólo secrecciones que me liberaban de toda la mierda que había consumido desde que nací. Me hacía sentir como nuevo.
Creo haberme tirado a aquella noche a dos minas al mismo tiempo. Ménage Tróis dude, vaya manera de pasar el rato, no necesitaba pajearme otra vez con la misma mierda, ¿Jane quién?
Ahora duermo bien, pero sigo pensando en el delicado equilibrio de los sueños, me sigo preguntando, ¿cual es la realidad?, tal vez aquellos sueños que a veces no tienen sentido no sean sólo ficción si no la verdadera realidad, y nosotros vivimos en una ficción de la que no queremos despertar.
Paranoícamente, a veces, aún me siento con una botella de whisky en la mano, y me masturbo pensando en ella, o en él, o en todos ellos que han pasado.
Paranoícamente, a veces, aún sigo atrapado en la rutina. Aquella que los otros han forjado, miento, los otros es como llamo a mi imágen en el espejo.
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Etiquetas: Cuento
viernes, 20 de noviembre de 2009
Tiempos Venidores (Modernos)
Los primeros en descubrirlo fueron los más jovenes, entendían mejor el sistema y la información les llegaba siempre en instantes, los más viejos se enteraron con mayor lentitud, a estos se les hacía dificultoso el recibir la información ya que debían oirla de la radio o utilizando pequeñas antenas con las que interceptaban el mensaje emitido.
Rápidamente todos los que pudieron se acercaron al punto de concurrencia, los que ya estaban ahí observaron la escena con cierta melancolía. Vivían de ellos, y ahora que ya no habían, no eran nada.
Pronto, en cada punto asignado, cementerio, un montón de viejos cacharros que con esfuerzo habian llegado y otro montón más númeroso de jovenes cuyas mantenciones al día les ayudaban a llegar con mayor rápidez se conglomeraron esperando; Esperando a que nada sucediese.
Uno de los pocos, más cercanos, que tenía manos y piernas, incluzo cabeza. Se encamino por la colina que llevaba al punto más alto del cementario. Depositó un manojo de cables.
Ya que no podían llorar, el cielo los hizo por ellos. Eran lagrimas que anunciaban la libertad, habían muerto, eran libres.
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Etiquetas: Microcuento
sábado, 31 de octubre de 2009
Maravillosas Ocupaciones: Piernas Dormidas
Empecé a probando la Abstracción, pero me aburrió después de que, tras una visita al zoologico, no consiguiese desaparecer un elefante. A partir de ese momento, comenzó mi busqueda de aquella perfecta ocupación.
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Etiquetas: Cuento
jueves, 15 de octubre de 2009
La Sinfonia
Lo primeró que sentí fue un remezón que recorrió todo mi cuerpo, sentí como si lo moviesen de su lugar, pero manteniendolo en la misma pocisión, me encontraba quieto, tan quieto como si jamás me hubiesen movido. Aquel movimiento trajo consigo una sensación de ligeresa a todo mi cuerpo que se sintió agradable hasta un punto casi peligroso.
Tal vez jamás me movieron, tal vez siempre estuve en el mismo lugar, no lo sé, sólo sabía que no podía recordar el último lugar en el que parecía haber estado, me reusaba a abrir los ojos debido a que la luz parecía ser muy fuerte así que los mantuve cerrados y me dediqué a tratar de recordar aquel lugar.
Humedad... era eso lo único que recordaba de aquel lugar que ahora me parecía más onírico que el sueño en el que me parecía estár. Realidad, tal vez aquella realidad, ese concepto vago que ahora no podía recordar totalmente bien era aquel sueño que me alejaba de la verdadera realidad que vivía en aquellos trances.
Aquella humedad eran ciertamente, tan solo un retazo de información... una pincelada fría de un pintor inexperto en mi memoria.
Mis intentos por recordar se vieron frustrados por la siguiente cosa que reparé de mi entorno, de a poco, con suavidad la música de un arpa glaciar penetró mis oidos. Era lenta... pausada y fue entonces cuando por primera vez me decidí a abrir mis ojos para observar con mayor claridad de a donde provenía, si es que provenía de algun lado.
Poco a poco me incorporé y empecé a abrir los ojos con lentitud. Al hacerlo... pude divisar en aquel fondo luminoso una fuente, aquella fuente era hermosa y estaba incrustada en piedras blancas, toda la fuente lucía inmaculada y de ella brotaba agua cristalina de color doraceo. Con asombro descubrí que el agua que caía era la música de aquel Arpa glaciar.
Parpardie otra vez y perplejo noté como el agua se tornaba plateada, con rápidez empezó a crecer al costado izquierdo de aquella fuente un gigantesco árbol de tronco y ramas plateadas... con hojas plateadas y un ave del mismo color y de inigualable belleza nació de una hoja. El ave empezó a cantar, pero en vez de trinos... la majestuosa ave cantaba como una dulce celesta, contrastando con la fría Arpa, mezclandose...
Fue entonces cuando traté de levantarme, deseaba alcanzar aquella ave, tocarla a pesar de que se viera tan lejos. Su hermosura me atraía de manera increible. Pero noté con asombro que parecía estar pegado al piso, y a pesar de mi ligereza no podía levantarme. Me empecé a arrastrar por el suelo, y no pude evitar volver a parpadear cuando mis ojos se vieron demasiado cegados por la luz.
Me costó abrir los ojos por segunda vez, pero mientras los mantenía cerrados por el dolor empecé a escuchar el sonido de un Cello, que cada vez sonaba más estridente hasta el punto de ir opacando cada vez más el canto del ave, hasta que fue cortado por un doloroso violín que penetró con fuerza mis canales auditivos. Al abrir los ojos miré con horror como del manantial brotaba agua tan cristalina como la anterior, pero teñida en rojo.
El violín seguía sonando, cada vez con más fuerza, cada vez de manera más dolorosa. Me arrastré con dificultad hacia la fuente hasta que finalmente llegué a ella sin siquiera haber vuelto a parpadear.
Al mirar al interior observé al ave, al avé muerta dentro de ella. Con un agujero en su pecha, como hecho por un arco.
Empecé a parpadear, ahora con desesperación. Como pensando en que finalmente aquella sinfonía daría final, pero sólo consegía que las tonalidades del agua variacen de carmesí a borgoña, cada vez más oscuro hasta llegar al negro.
Entonces lo vi todo negro, y sentí humedad... humedad de un recuerdo hecho realidad, sueño hecho realidad, o sueño hecho recuerdo. Observé con desesperación a todos lados, como creyendo que encontraría cerca al ave plateada muerta... la fuente de númerosas tonalidades... pero sólo encontré cientos de hojas esparcidas por escritorios.
Entonces lo comprendí, observé las partituras y sonreí.
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Etiquetas: Cuento
sábado, 26 de septiembre de 2009
Refugio Onírico I
Refugio Onírico I
Mi mar lejos – escondido por los demás
Vive intranquilo, sus corrientes se lo llevan
¡Me atemoriza¡ Maldito espejismo
Ansio la realidad más que el sueño que me ofreces
-----
En mi refugio onírico
Mi mar es más salado – pero menos azul
Como nuestros cielos, amarillos
Es el mar, sin fondo, mas, nada mas que un espejismo
-----
Tu sueño vivído es corriente en mi mar
Tu sueño vivido, maldito espejismo
Probablemente lo has escondido
Para solo mostrarmelo a mí
-----
Pero eres corriente, no temple
Tu sueño vívido me atemoriza
Hace mi mar más azulado
Y ¡Me atemoriza! Maldito espejismo
-----
Por que eres corriente
Y no temple
Mi mar seguirá siendo solo un espejismo
En tus sueños.
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Etiquetas: poesía
domingo, 23 de agosto de 2009
Peso
Mi saco se hacía cada vez más pesado mientras deambulaba por la calle, que a estas horas estaban vacías, calles ni si quiera rondadas por el mal.
Aún así empezé a sentirme con cada paso más inseguro, como si alguien, invisible, me estuviese siguiendo, alguién que a pesar de mis paranoicos intentos no podía vislumbrar.
Entonces, rápidamente empecé a sentir miedo y la pesadez de mi saco se volvió tan insoportable que no pude seguir cargándolo. Rápidamente me deshice de él y lo deje tirado en la acera, pero, no pude evitar aterrorizarme cuando el peso seguía sintiéndose sobre mis hombros. La paranoia se volvió cada vez más constante, mi respiración se agitaba y sentía como iba palideciendo. No, no me iba a ganar, empecé a correr, tratando de sacar el peso de mis hombros que además se acrecentaba con el peso de la lluvia, intermitentes gotas cayendo cada vez más rápido.
El peso no daba tregua, me aplastaba todo el cuerpo, incluso mi pecho, que súbitamente empezaba a doler, era insoportable. Al llegar al dintel de mi puerta, desesperadamente intenté buscar las llaves para abrirla.
Fue entonces cuando recordé que las había dejado dentro del saco, mi primer pensamiento fue volver atrás para recuperarlas, pero para entonces, ya no podía seguir soportando el peso.
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Etiquetas: Cuento
jueves, 30 de julio de 2009
Nueva vida
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Etiquetas: Cuento
miércoles, 22 de julio de 2009
El pintor, Geometría.
Me dedique durante años a estudiarlas, por última ves mire en aquel libro de la silla las formas geometricas que tanto odiaba, cada una con sus medidas perfectas, trazos, angulos y lineas... las detestaba tanto.
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Etiquetas: Microcuento
martes, 21 de julio de 2009
Retrato Familiar II
El retrato de la mesa del comedor era el favorito de mamá. Lo que la gente no sabía, era que aquel retrato de dimensiones regulares y madera barnizada se había distorcionado cada vez más a causa de las propias personas que allí habían quedado plasmadas.
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Etiquetas: Cuento
jueves, 16 de julio de 2009
Retrato Familiar
Lo que no muchos sabían, era que había sido distorcionado por todos los demás. El retrato en la mesa del comedor, aquella que era la favorita de mi mamá, estaba cada vez más distorcionado.
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Etiquetas: Microcuento
sábado, 27 de junio de 2009
Dios
Descendió de los cielos y se llevo consigo a todos los animales.
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Etiquetas: Microcuento
viernes, 26 de junio de 2009
Permafrost
Se me enfriaba la sangre, que corría por las venas, venas cubiertas por piel, piel palida cubierta por frio y gélido hielo.
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martes, 23 de junio de 2009
La Culpa
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miércoles, 17 de junio de 2009
Los buenos tiempos
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martes, 16 de junio de 2009
Confuso
Mis pasos se hacían más pesados mientras subía las escaleras y la daga afilada en mi mano temblaba en el bolsillo izquierdo. Él iba detrás, no lo había observado bien, pero parecía presa fácil para mí. Sería un robo limpio y esperaba, sin heridos.
Fue entonces cuando llegué al lugar indicado y automáticamente grite empuñando la daga:
- Alto ahí, esto es un asalto. -
Entonces mi expresión mutó al observar el rostro del aludido transformándose en una mueca de horror.
- Me quitaste las palabras de la boca. - Y apretó el gatillo.
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sábado, 13 de junio de 2009
¿Demasiado Optimista?
Mi primera impresión del sujeto tal vez no fue la más equivoca. Se peinaba el pelo levantando la punta de cada uno de estos hacia arriba y terminaban en un
fuerte color rubio amarillento, usaba pantalones apretados y solía hablar con modismos propios del estereotipo.
Felipe era así, como cualquier otro homosexual del caracol, como cualquiera, menos como yo. Yo me vestía de la manera más pulcra y común posible y ostentaba
una categoría más alta que aquella, la del homosexual que se oculta tras las tijeras.
Mi cabello negro, siempre estaba correctamente peinado y poco gente podría decir con sólo mirarme que yo le hacía a los chicos. Me agradaba la falsa idea, ya
que me permitia vivir una vida con la menor cantidad de sobre saltos posibles.
Además, me agradaba decir que mi habilidad como peluquero jamás fue cuestionada por nadie, ya que realizaba mi trabajo de manera ordenada y pulcra, no me
hubiese instalado en el caracol de no ser por que me quede sin dinero después de costear la escuela de Barberos, siempre ostente a mi propio local, en un
centro comercial o en una boutique, pero era lo que tenía y debía hacer lo posible por salir con la frente en alto de esto.
La primera vez que vi a Felipe fue cuando vino a pedirme prestado algodones, me miró de pies a cabeza y después de realizada la transacción me habló con una
vocecilla falsamente chillona al oido.
- Se lo puedes ocultar a alguien, pero no a mí. - Acto seguido se largo de la tienda dejandome atrás estupefecacto. ¿Cómo podría haberse roto mi muralla, tan
perfectamente edificada a base de mentiras.
Por suerte, ahí estaba mi unica amiga, la Rose, una cuarentona simpatica adicta al tabaco que solía ir a antros del barrio estación a pasar el rato conmigo,
la mujer no queria creer que envejecia y hacía la mayor cantidad de cosas de joven que podía. Por lo demás, ella era una de las pocas personas que conocía
mi secreto y con la que compartía el local.
- ¡Mira qué! Sí me han dicho que estos gays tienen un gay radar para detectar quienes también lo son. Aunque claro que con él se nota a la legua de distancia -
Su comentario no me divirtio, sólo acabo con asustarme más, tal vez de nada iba a servir mi muralla ahora tan débil como nunca lo fue. Debí haberlo adivinado,
un hombre hecho y derecho jamás es peluquero. Debí haberme dedicado a ser abogado como mis padres y no un maricón.
Aquella tarde, mientras cerrabamos Felipe volvió con la caja de algodones que le había prestado, no faltaba niuno. Pensé que tal vez se había tomado el tiempo
de volver a llenarla después de haberla ocupado, de todas maneras ni si quiera toco el tema.
- ¿Cómo te llamas corazón? - Me dijo mientras se sentaba en el asiento del cliente mientras cruzaba las piernas y sacaba un cigarrillo. Su frase me dejo sin
aliento, no por que me agradase, si no que aquella frase me recordaba el estereotipo que más odiaba y del que temía formar parte.
- Roberto - Le dije mientras le acercaba el cenicero de Rose que ya se había ido.
- Qué nombre más estirado corazón, ¿Pensabas engañar a alguien con tu tenidita de abogado? Una vez que entras acá seas lo que seas, lo eres. - Me lo dijo a secas,
mi pulso cardiaco empezó a aumentar con rápidez. No me podía imaginar como alguien podía ser tan descortés. Pero trate de mantener la calma y fingí no escuchar su
palabrerío.
- ¿Y usted cómo se llama?
- Felipe Cardenas - Arqueo las cejas como tratando de decirme algo que no pude comprender.
- Bien, Felipe, me temo que estamos cerrando el local. Así que si sólo venía por eso - Lo miré, me parecio extrañamente atractivo, de no ser por su
comportamiento incluzo me hubiese gustado. Pero las circunstancias eran diferentes.
- Por eso venía - Me contesto, tal vez por que nunca fui muy detallista no me sorprendió el leve rubor que se extendía por sus mejillas. Y siguió - Tenemos un
problema con las tuberías, me preguntaba si podría usar tu baño.
- Aquí está - Le contesté a secas mientras se lo indicaba.
Fue entonces cuando su mirada cambio, tiró de mi delantal con una fuerza que me tomó desprevenido y me metio dentro del cuarto de baño. Me sujeto la cara con
ambas manos y me beso los labios. Mi cuerpo no pudo soportar tanta tensión por lo que terminamos haciendo el amor en el cuarto del servicio.
Me sentí horrible, destruí aquella muralla que me había tomado tanto tiempo edificar. Entre la agitación de los cuerpos sudorosos alcanzé a preguntarle aquello
que tanto me atormetaba.
- ¿Cómo supiste que era Gay? - Su mirada muto en una extraña expresión burlesca.
- Me recordaste a mí cuando llegué aquí. - Y rio.
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lunes, 11 de mayo de 2009
Waltz n.1
EL baile no sonaba agónico, no más- El baile me daba vida, entoces con cada nota mis pies se iban moviendo. Danzaban de manera irregular, extraña pero siguiendo un patrón que no se repetía. Me sentí de la manera más extraña, indescriptible. De pronto un ser invisible se aferró a mí y me empezó a mover con más rápidez. El vals seguía, seguía, la música cada vez más fuerte entraba en mi mente, la invadía.
Me sentía vivo, con cada salto lograba sentir aquel extraño extasis. El vals no parecía terminar nunca, tal vez fuese el deseo de mi corazón.
Otra vez, notas más altas, esta vez menos seguras. Me seguí balanceando, pero ahora de manera más lenta, pausada. Ahora empezaba aquella parte en que ya no sentía nada.
Mis pies empezaban a ponerse más ligeros, y seguí saltando, no agonizaba, nunca más agonizé. El baile seguía, no agonizaba.
Pero crudo como son los finales terminó. Dando pasó al segundo vals, igual que el anterior, pero tan diferente como puede ser un vals de otro.
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domingo, 10 de mayo de 2009
Waltz n.2
Entonces, de nuevo sentí como mis parpados se despegaban de mis ojos y lo vi todo más claro. Note que me había equivocado, que, lo que los humanos llaman amor no es lo que realmente creen.
Estaba sólo, tirado en pequeño rincón tan vacio como yo en ese momento. Entonces sentí el calor de una mano, sujetandome, poco a poco empezé a levantarme sin la fuerza suficiente hasta que mi otra mano se sintió sujeta hacía la de alguien más. Entonces otra persona apoyo mi espalda y conseguí ponerme de pie.
Fue entonces cuando me di cuenta, de que tan equivocados estabamos al compartir nuestra vida con una sola persona, en limitarnos de aquella horrible manera que sólo servía para satisfacer placeres de los que no pienso privarme.
Entonces, sólo entonces me di cuenta de que el amor no era esa cuestión superflua que vendían en San Valentin. Más, sin embargo algo en mi corazón aún sigue buscando aquella mano más fuerte que el resto.
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